Hace mucho tiempo, me encontraba en un camping distinto al que había estado siempre o casi siempre y el cambio fue casi obligado, llegué a un nuevo camping en el interior de Catalunya donde los días se hacían interminables, no conocía a mucha gente y los poco que conocía salvo alguna excepción eran muy diferentes a mi en manera de pensar, por lo que poco podíamos compartir.
En las calurosas horas de verano donde el sol se encuentra en lo alto del cielo, yo iba a la piscina que casualmente caía frente a mi parcela, allí fue donde comenzó mi afición por otro estilo de Manga.
Una tarde cansado de no saber que hacer, me dirigí al pueblo en busca de algo con lo que entretenerme, no había gran cosa, pero si encontré una biblioteca, finalmente se convirtió en costumbre pasar un rato allí, con el aire acondicionado y ayudando a la bibliotecaria, fue entonces cuando descubrí que tenían Manga en las bibliotecas. Sin duda me llevé prestado uno de ellos, en este caso creo recordar que se trataba de Buda de Osamu Tezuka, pero se me hacía algo denso, un tomo de grandes dimensiones... algo distinto a lo que yo estaba acostumbrado y con un dibujo poco familiar para mi.
En las calurosas horas de verano donde el sol se encuentra en lo alto del cielo, yo iba a la piscina que casualmente caía frente a mi parcela, allí fue donde comenzó mi afición por otro estilo de Manga.
Una tarde cansado de no saber que hacer, me dirigí al pueblo en busca de algo con lo que entretenerme, no había gran cosa, pero si encontré una biblioteca, finalmente se convirtió en costumbre pasar un rato allí, con el aire acondicionado y ayudando a la bibliotecaria, fue entonces cuando descubrí que tenían Manga en las bibliotecas. Sin duda me llevé prestado uno de ellos, en este caso creo recordar que se trataba de Buda de Osamu Tezuka, pero se me hacía algo denso, un tomo de grandes dimensiones... algo distinto a lo que yo estaba acostumbrado y con un dibujo poco familiar para mi.

Al tiempo, volví y recogí el Almanaque de mi padre, unos tomos finitos ... una serie de tres tomos, con una historia muy profunda y con un toque nostálgico, no tenía nada que ver, con grandes batallas, chicas mágicas o rompe corazones, así que decidí leerlo.
Cada medio día, cuando la piscina quedaba desierta por que todo el mundo iba a comer, yo me decidía a ir, allí con medio cuerpo en el agua y los brazos apoyados en el borde de la piscina, leía estos tomos que me parecieron muy buenos.
Tiempo después, me decidí a comprarlos, una obra de Planeta y que ahora luce en mi estantería, de hecho en la que se encuentra en casa de mis padres, dado que en el despacho de mi casa... apenas me caben más tomos. Es una buena obra, y me recuerda momentos de sol y soledad.
Esta obra de Jiro Taniguchi fue editada más tarde en un formato distinto, algo así como un libro, con tapas gruesas y en un solo tomo por la misma editorial. No me hice con esta obra nuevamente, dado que al encontrarse en perfecto estado la mía y querer seguir conociendo nuevos manga aposté por conseguir diferentes títulos.
Mi valoración respecto a la primera edición de esta obra de tres volúmenes de tapa blanda dentro de la Biblioteca Pachinco es de (** Dos Estrellas), la obra es francamente buena, pero el formato y la presentación no es la que se merece.
Por otro lado la nueva edición creo que se merece (** Dos Estrellas), a través de un tomo recopilatorio integral que reune la obra completa en un formato de tapa dura tipo libro en el que sólo mejora la calidad del papel pero no así de la edición, apareciendo recargadas y emborronadas las primeras páginas con lo que se pierde parte del trazo del autor, o al menos eso pude observar las veces que lo he sostenido en mis manos.

Yo dispongo de:
Almanaque de mi padre, El - Edición primera de Planeta, números: del 1 al 3
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